Los rayos de sol parecían resbalar perezosamente hacia fuera de aquella habitación. Los vivos colores verde y amarillo de las paredes y puertas empezaban a difuminarse. El ruido monótono del aire acondicionado amortiguaba las alegres notas de samba que provenían de la habitación contigua. A través de la ventana abierta de par en par se colaban una variedad de olores fuertes y especiados provenientes de la churrasquería situada tres pisos más abajo, en el edificio de enfrente, al otro lado de la calle. Esos efluvios y un ritmo de forró machacón, mediante guitarra y acordeón acompañados de una voz recia y alegre, parecían ser las mejores cartas de presentación de dicho establecimiento de comidas.
Dentro de la habitación, se mascaba la tensión. El calor era intenso y la sensación de humedad lo hacía insoportable.
Luis permanecía callado con una sensación agridulce y con el ceño fruncido. Estaba tendido en la cama, con la mirada perdida, dirigida hacia la ventana como queriendo evadirse. A su lado, una mochila sin deshacer de 30 kilos yacía perezosa en la moqueta raída de color verde.
Jordi, recostado en la cama del medio, seguía dando intensas caladas con íntima satisfacción a su cigarro puro. Parecía que nada de todo aquello le inmutara. Se había visto forzado a tomar partido, pero lo había hecho casi sin hacerlo, sin evidenciarlo, sin romper amarras. Como flotando por encima, pero dejando una huella pequeña y débil, pero una huella al fin y al cabo.
Pablo le observaba estupefacto, sin entender del todo la imprevisible y extraña atmósfera creada. Los acontecimientos se habían decantado en su contra por primera vez. No podía disimular su crispación, cuando escrutaba la aparente impasibilidad de Jordi. Todo en él emanaba una calma y apacible indiferencia, como si nada hubiera pasado momentos antes. Se entretenía con las formas creadas caprichosamente por el humo expulsado con suavidad. Con cada voluta de humo creada parecía sugerir su predisposición a olvidar cuanto antes lo sucedido y allanar la situación creada.
Parecía verle por primera vez. Estaba redescubriendo a aquel amigo, al que años atrás ayudó a encontrar un trabajo .Le solía invitar con regularidad a sus fiestas de verano, especialmente la que celebraba para su cumpleaños, mediante un crucero por la Costa Brava en su mallorquina. No podía entender, ni transigir aquella postura que había mantenido elegantemente sin perturbarse; y que para él había supuesto una bofetada en toda regla. Ya tendría tiempo de arreglar las cuentas.
Su incisiva mirada saltó de súbito y se posó de lleno en la otra cama. Luis seguía recostado .Ahora le daba la espalda. Y parecía rezumar mayor tranquilidad que antes. Aún así, no consiguió aplacar la cólera que sentía y que le corroía por dentro. Minutos antes habían protagonizado un vibrante duelo dialéctico. Uno más, cuando no le concedían la razón. Pero siempre solía imponerse con maestría. Era un buen fajador. Y además conseguía aunar con resuelta facilidad las voluntades de los demás. Pero esta vez algo se torció y no conseguía entender el motivo de ese cambio de actitud, que para él, entendía como deslealtad de Jordi.
Repasó mentalmente los acontecimientos de los días pasados. Antes de salir de Barcelona, les había mostrado su plan de viaje. Les explicó con detalles las diferentes paradas en las ciudades del Nordeste, casi virgen para el turismo de masas. Les insufló ilusión. Estaban encantados y habían aceptado sus sugerencias desde que llegaron a Rió procedentes de Barcelona. Primero pasarían tres días en Río, verían el Cristo del Corcovado, el Pao de Azúcar, las playas de Copa cabana, Ipanema, Leblón etc. Y ya tendrían tiempo de verlo con más calma a la vuelta, pues la salida sería desde allí. Luego irían a Salvador de Bahía, y se perderían por el Pelourinho, el mercado central y cogerían un trasbordador par ir a la isla de Itaparica y pasar allí el día. El plan era bueno, aunque un poco cargado dijo Luis, pero se decidió sacarlo adelante. Durante el viaje a Itaparica conocimos a Juan, un hombre de mediana edad, de origen español que al oír hablar catalán se dirigió hacia nosotros. Nos relató emocionado su historia en Brasil, la llegada junto a sus padres con la inmigración de la posguerra, los duros tiempos iniciales, la creación de su empresa de repuestos de automóvil. Nos presentó a su familia y nos recomendó con entusiasmo que visitáramos en el Nordeste, las ciudades de Fortaleza, Maceio, Recife, Natal, todas ellas no muy grandes, pero con playas vírgenes. Apuntamos los nombres sugeridos de los locales de ocio en una servilleta de
papel. Estábamos eufóricos por conocer otros lugares y vivir nuevas experiencias. Y Pablo se sintió respaldado en su plan.
Pero una tarde en Maceio, Luis y Jordi conocieron dos chicas en la playa. Nos reímos mucho, pues no sabíamos hablar mucho portugués y a pesar de los gestos se creaban algún malentendido. Como aquel, en que Jordi para hacerse el simpático les preguntó si conocían el flamenco, a lo que Luciene contestó muy segura de sí misma y con una amplia sonrisa una retahíla de nombres de jugadores del Flamengo. Nos partimos de risa al ver la cara de estupor que se le puso a Jordi.
Por la noche quedamos con ellas en el Lampeao para cenar y escuchar música certaneja. Bailamos y bebimos caipirinhas hasta muy tarde.
A la mañana siguiente, ni Luis, ni Jordi querían irse a Fortaleza como estaba previsto. No entendía porqué. En cada ciudad conocían chicas, se divertían y las olvidaban. Ese era el Plan. Y ahora estos sentimentales habían perdido la cabeza, pensó Pablo. Eso había pasado y contra eso no cabía la razón. Debía emplear otras armas para corregir la situación. Maquinó pasar la mañana en la Playa del Francés donde Juan nos había hablado de chicas guapas y langostas baratas.
Luis se removió inquieto en la cama y se irguió. El ruido de la cama al crujir interrumpió la cadena de pensamientos de Pablo.
Rompió el silencio dirigiéndose a Pablo:
_Mira Pablo, ni Jordi ni yo estamos en contra de ti. No nos hemos asociado para orillarte. Es sólo que…
_Ya. Que os habéis enamorado de dos niñatas. No insultes mi inteligencia. Tan cretino me crees?
_ No te lo tomes tan a pecho. Intercedió Jordi recreando un corazón fugaz.
_Como que no?. Graznó y se le acercó de un salto para palmotear la romántica voluta de humo.
Jordi le hizo un gesto de resignación. Empezó a decir algo cuando Pablo prosiguió con su diatriba.
_Pero cómo es posible que por dos niñas cambiemos nuestro plan y me propongáis quedarnos más días en Maceio?. Tenemos más ciudades que visitar. Más personas que conocer. Más lugares que descubrir.
_Crees que por ver muchas cosas en poco tiempo podrás disfrutar?. Las podrás saborear con intensidad?.Podrás disfrutar las vivencias con plenitud?. Podrás…cuestionaba Luis con énfasis cuando Pablo le interrumpió.
_ No me sermonees con tu filosofía barata. No estamos en Barcelona y aquí hemos venido a pasarlo bien sin estr…
_Pues por eso mismo, sin estresarnos. Cortó Luis oportunamente, al ver que Pablo no acertaba a terminar la palabra.
_ No iba a decir esto precisamente. Me refería a no estrujarnos los sesos. Rechinó entre dientes.
_Bueno, ya está bien. Creo que estamos algo cansados por la aglomeración de acontecimientos que hemos vivido estos últimos días y nos falta un poco de visión, y también de paciencia. Cuando se discuten de temas importantes no es bueno hacerlo con el estómago vació. Terció Jordi.
_Buena idea. Vamos a tomarnos una Skoll y unos espetiños. Dijo Luis a la vez que dando un salto desde la cama se plantó al lado de la ventana y olisqueó con exageración hacia la calle.
_De acuerdo. Pero solo si vamos a la churrasquería de enfrente. Concedió Pablo altivo.
_ Jordi y Luis se miraron con complicidad y accedieron, no sin antes simular que lo estaban debatiendo.
_Bajaron los tres pisos del Hostal por las escaleras de tres en tres. El suelo cubierto de moqueta verde. Las paredes pintadas de amarillo y en cada rellano grandes letras de azul marino: Ordem e Progresso. Todo el edificio recordaba una gigantesca bandera de Brasil. Apenas cruzaron el umbral de la puerta, se miraron y sonrieron al unísono al percibir las alegres risas que venían de las mesas de enfrente. Enseguida Pablo distinguió una mesa de tres que le heló la sonrisa.
martes, 13 de abril de 2010
martes, 29 de diciembre de 2009
Soñando con la realidad
-¿Estás seguro?
-Por supuesto Javier.
-Yo no estaría tan seguro.
-Que sí. Es de origen cubano. Estoy totalmente seguro. -Me dijo con aires de suficiencia y amagando a medias una neutra sonrisa-.
-Apostaría algo a que te confundes…
-No, Javier. Es cubano. -Me interrumpió con cierta impaciencia-.
-Y qué más da cubano o mejicano! -Terció Ana en ese momento para relajar el ambiente-. ¿Al fin o al cabo son latinoamericanos no?
-No es lo mismo, aunque estén próximos. Y además musicalmente no tienen nada que ver.
-Aclaré tajante-.
-Tengo una idea Ana. Si están tan seguros y ninguno parece aceptar moverse un milímetro de su posición inicial. ¿Por qué no apuestan una cena? -Sugirió Isabel con una sonrisa de complicidad-.
-Buena idea. Así tanto si está en lo cierto uno u otro, nosotras dos salimos ganando.
-Por mí no hay problema. Estoy absolutamente seguro de estar en lo cierto. Aunque me parece un abuso apostarme algo a sabiendas que lo voy a ganar.
-Javier hazme caso. No te confundas. Vas a pagar una cena para cuatro. Y te va a salir cara.
-Bien, parece que no hay marcha atrás. -Dije parco, mientras hacía tintinear los cubitos de hielo en el ancho y grueso vaso de cristal-.
-La cena ha de ser en Vía Véneto por lo menos. -Añadió con sobriedad Pablo, que en ese preciso momento había dejado de chasquear la lengua para dar mayor solemnidad al anuncio-.
Los tres se volvieron hacia mí y esperaron expectantes mi respuesta.
-¡Hecho! -Solté al cabo de unos segundos que me parecieron eternos-.
-¡Bien! -Festejaron Ana e Isabel- .
-De acuerdo. Vamos a preguntar al camarero, pues es probable que lo sepa. -Dije, esbozando una sonrisa triunfadora-.
En esos momentos sonaban con fuerza unos acordes de guitarra inolvidables que me hicieron evocar tiempos de añoranza y avanzar con firmeza:
-Venga! Ya pregunto yo.
-Anda Javier. Cómo lo va a saber el camarero. -Protestó Pablo con una seguridad impostada-.
-Está bien. Si muestra la menor de las dudas, seguiremos preguntando a otras personas hasta dejar meridianamente clara la respuesta correcta. -Respondí para concitar la unanimidad-.
-Sí, claro. Y nos vamos a fiar de las respuestas de cualquiera. ¿Qué grado de fiabilidad otorgaremos a cada una de ellas? ¿Y qué peso aplicaremos para dilucidar el resultado final? -Contraatacó Pablo para enfriar la propuesta-.
-A mi me parece, sin querer ofender, que o mucho me temo, o aquí nos estamos jugando algo más que una cena en el Véneto. Quizás una pizca de orgullo! -Exclamé silabeando con parsimonia-.
-Camarero! -Vocearon al unísono Isabel y Ana, sin demasiado éxito-.
-Camarero! Camarero! -Grité con más bríos-.
-Papi, papi!-¿Qué te pasa ?Te has dormido y estabas gritando con la mano levantada algo ininteligible-.
-Eh!... ¿Qué me ha pasado? -Acerté a penas a balbucear-.
-Estabas soñando. -Dijo Xavi con una mueca de sorpresa-.
-¿Qué creías que sólo tú sueñas o tienes pesadillas? -Le solté con una sonrisa de granuja-.
Miré alrededor y me encontraba sentado en la butaca negra de la habitación. Delante, en la pantalla del ordenador encendida se podían leer apenas tres frases:
-¿Estás seguro?
-Por supuesto Javier.
-Yo no estaría tan seguro.
Sant-Ana
-Por supuesto Javier.
-Yo no estaría tan seguro.
-Que sí. Es de origen cubano. Estoy totalmente seguro. -Me dijo con aires de suficiencia y amagando a medias una neutra sonrisa-.
-Apostaría algo a que te confundes…
-No, Javier. Es cubano. -Me interrumpió con cierta impaciencia-.
-Y qué más da cubano o mejicano! -Terció Ana en ese momento para relajar el ambiente-. ¿Al fin o al cabo son latinoamericanos no?
-No es lo mismo, aunque estén próximos. Y además musicalmente no tienen nada que ver.
-Aclaré tajante-.
-Tengo una idea Ana. Si están tan seguros y ninguno parece aceptar moverse un milímetro de su posición inicial. ¿Por qué no apuestan una cena? -Sugirió Isabel con una sonrisa de complicidad-.
-Buena idea. Así tanto si está en lo cierto uno u otro, nosotras dos salimos ganando.
-Por mí no hay problema. Estoy absolutamente seguro de estar en lo cierto. Aunque me parece un abuso apostarme algo a sabiendas que lo voy a ganar.
-Javier hazme caso. No te confundas. Vas a pagar una cena para cuatro. Y te va a salir cara.
-Bien, parece que no hay marcha atrás. -Dije parco, mientras hacía tintinear los cubitos de hielo en el ancho y grueso vaso de cristal-.
-La cena ha de ser en Vía Véneto por lo menos. -Añadió con sobriedad Pablo, que en ese preciso momento había dejado de chasquear la lengua para dar mayor solemnidad al anuncio-.
Los tres se volvieron hacia mí y esperaron expectantes mi respuesta.
-¡Hecho! -Solté al cabo de unos segundos que me parecieron eternos-.
-¡Bien! -Festejaron Ana e Isabel- .
-De acuerdo. Vamos a preguntar al camarero, pues es probable que lo sepa. -Dije, esbozando una sonrisa triunfadora-.
En esos momentos sonaban con fuerza unos acordes de guitarra inolvidables que me hicieron evocar tiempos de añoranza y avanzar con firmeza:
-Venga! Ya pregunto yo.
-Anda Javier. Cómo lo va a saber el camarero. -Protestó Pablo con una seguridad impostada-.
-Está bien. Si muestra la menor de las dudas, seguiremos preguntando a otras personas hasta dejar meridianamente clara la respuesta correcta. -Respondí para concitar la unanimidad-.
-Sí, claro. Y nos vamos a fiar de las respuestas de cualquiera. ¿Qué grado de fiabilidad otorgaremos a cada una de ellas? ¿Y qué peso aplicaremos para dilucidar el resultado final? -Contraatacó Pablo para enfriar la propuesta-.
-A mi me parece, sin querer ofender, que o mucho me temo, o aquí nos estamos jugando algo más que una cena en el Véneto. Quizás una pizca de orgullo! -Exclamé silabeando con parsimonia-.
-Camarero! -Vocearon al unísono Isabel y Ana, sin demasiado éxito-.
-Camarero! Camarero! -Grité con más bríos-.
-Papi, papi!-¿Qué te pasa ?Te has dormido y estabas gritando con la mano levantada algo ininteligible-.
-Eh!... ¿Qué me ha pasado? -Acerté a penas a balbucear-.
-Estabas soñando. -Dijo Xavi con una mueca de sorpresa-.
-¿Qué creías que sólo tú sueñas o tienes pesadillas? -Le solté con una sonrisa de granuja-.
Miré alrededor y me encontraba sentado en la butaca negra de la habitación. Delante, en la pantalla del ordenador encendida se podían leer apenas tres frases:
-¿Estás seguro?
-Por supuesto Javier.
-Yo no estaría tan seguro.
Sant-Ana
sábado, 26 de septiembre de 2009
El gótico comeback
Qué Presidente, más ridículo tenemos. Ya no está satisfecho con marearnos en España con sus ocurrencias disparatadas, que le rien sus acólitas ministras, sino que también se va allende de sus fronteras a predicar por un Nuevo Orden de Parados que descanse en una Gran Alianza de las Civilizaciones. Todo ello estupendamente envuelto en un ambiente gótico.
Y no me refiero a la indumentaria de sus hijas, sino a la cabezoneria de un Presidente que hace unas cosas y al mismo tiempo las niega , minimiza, reprime, exige respeto,etc. y los demás mortales sin comprender. Pues siempre se nos enseñó a éstos que "donde vayas haz lo que vieres y actúa con naturalidad"; y que yo sepa el Presidente sigue siendo mortal,mientras no diga lo contrario.
Mi mayor agradecimiento para Juan Manuel de Prada que me está sirviendo de inspiración.
http://www.abc.es/20090926/opinion-firmas/foto-familia-gotica-20090926.html
Javier
Y no me refiero a la indumentaria de sus hijas, sino a la cabezoneria de un Presidente que hace unas cosas y al mismo tiempo las niega , minimiza, reprime, exige respeto,etc. y los demás mortales sin comprender. Pues siempre se nos enseñó a éstos que "donde vayas haz lo que vieres y actúa con naturalidad"; y que yo sepa el Presidente sigue siendo mortal,mientras no diga lo contrario.
Mi mayor agradecimiento para Juan Manuel de Prada que me está sirviendo de inspiración.
http://www.abc.es/20090926/opinion-firmas/foto-familia-gotica-20090926.html
Javier
sábado, 19 de septiembre de 2009
El Plan Z de Zapatero
No puedo más que estar completamente de acuerdo con el artículo escrito en ABC por Jose Manuel de Prada,http://www.abc.es/20090919/opinion-firmas/zapatero-tiene-plan-20090919.html#anclaHerramientasArticulo el que , diserta sobre los verdaderos motivos que mueven en la decisiones a los políticos populistas y demagogos, estilo Chavez, Morales, etc y que ahora Zapatero encarna tan plácidamente en Europa. Y no es otro que continuar en la poltrona.
Lean y ya me contaran.
Lean y ya me contaran.
jueves, 3 de septiembre de 2009
RISTO MEJIDE ya no mola !
Risto Mejide inauguró un programa más de entretenimiento-aburrimiento, donde nos defraudó como a él sus triunfitos en su momento que lo encumbraron a estrella mediática independiente e incorruptible.
Pero hemos descubierto que lo suyo no es estar a pecho descubierto delante de una cámara. Parafraseándole, se le notaba más nervioso que un adolescente en su primer polvo.
La mano introducida hasta el codo en el bolsillo del jean y las enormes gafas de sol antitímidos, parte fundamental de su coraza, apenas podían ocultar los movimientos nerviosos de sus cejas intentando resultar expresivos y/o convincentes.
Del contenido para que hablar. Más de lo mismo, sin un ápice de originalidad.
Será verdad que con el tiempo la creatividad, si la hubiere, mengua.
Pero hemos descubierto que lo suyo no es estar a pecho descubierto delante de una cámara. Parafraseándole, se le notaba más nervioso que un adolescente en su primer polvo.
La mano introducida hasta el codo en el bolsillo del jean y las enormes gafas de sol antitímidos, parte fundamental de su coraza, apenas podían ocultar los movimientos nerviosos de sus cejas intentando resultar expresivos y/o convincentes.
Del contenido para que hablar. Más de lo mismo, sin un ápice de originalidad.
Será verdad que con el tiempo la creatividad, si la hubiere, mengua.
viernes, 19 de junio de 2009
ECOFABULA
Erase una vez un pequeño pueblo llamado Kista de los alrededores de Estocolmo, en pleno invierno, allá por los primeros años del siglo XXI, en el que un niño llamado Genaro, de unos doce años de edad, destacaba entre los demás compañeros de juego por sus rasgos físicos meridionales. Mientras él era moreno, pequeñito, nervudo y tenía unos ojos de color avellana que te devolvían una mirada vivaracha. Los demás niños eran más altos, fuertes, rubios y con la mirada transparente de ojos claros. Se sentía como el patito feo del grupo. Lo que en la práctica parecía una desventaja, era una clara ventaja, pues le hacía esforzarse más que los demás niños en cualquier tarea que le propusieran, y lograba mayores éxitos.
Estaba jugando con otros niños del colegio en una jornada festiva, que llamaban “El día de La Diosa Nieve”.
Estaban de excursión en una zona montañosa y con unos paisajes muy bonitos. El sol lucía espléndido e invitaba a disfrutar de la naturaleza. Había nevado una semana antes y las pequeñas cumbres por las que correteaban estaban cubiertas por un manto nevado. Apenas se podía discernir el suelo en el que pisaban, y se hundían constantemente en la nieve hasta casi la cintura, lo que les facilitaba coger la nieve con las dos manos y hacer una bola compacta que se tiraban una y otra vez. Casi siempre acertaban pues estaban muy cerca y se movían con lentitud, ya que estaban casi trabados en la nieve. Parecían los muñecos de una inmensa bolera.
Así, a Genaro se le ocurrió que si subía en lo alto de la colina podría tirar las bolas con más fuerza desde arriba y sus amigos no podrían elevarlas tanto, además notó que podía moverse con mayor agilidad, pues no había tanto grosor de nieve como en la ladera.
Sonrió y siguió corriendo hacia arriba rodeando la montaña para sorprenderles. Cuando de pronto dio un traspié y se cayó de espaldas. El manto de nieve se hundió bajo el peso de su espalda y su cuerpo se deslizó unos segundos como por un tobogán hasta aterrizar con un golpe seco en una superficie dura formada por piedra y tierra. Se desvaneció y perdió el sentido durante un tiempo que no recordaba. Cuando abrió los ojos apenas podía ver nada y le invadió un miedo terrible, pues nunca había soportado demasiado bien la oscuridad. Intentó calmarse. Recordó después de un tiempo, que sus ojos se acostumbrarían a la penumbra y podría ver donde estaba. Así podría planear como salir de allí y reunirse con sus amigos.
Oyó una voz clara que surgió desde su interior:
_“No tengas miedo. Estoy contigo y te protegeré”.
Se sintió más aliviado pues ya la conocía de antes. Le había puesto de nombre El Plasta, por lo pesado que se ponía con los consejos. Era su compañero de juegos. Siempre salía en su ayuda cuando la necesitaba, cuando tenía miedo. Sobre todo, cuando al llegar la noche tenía que ir a dormir a su habitación del piso superior de la casa completamente solo. Entonces El Plasta, le hablaba y calmaba con sus palabras y buenos consejos.
Poco a poco, sus ojos se fueron acostumbrando a la penumbra y pudo vislumbrar que estaba en una pequeña sala hexagonal. En el vértice de su derecha había una pequeña plantación de helechos grises. En el vértice opuesto, había una plantación de arbustos con bayas de diferentes colores que nunca había visto. Enfrente había varias figuras geométricas, un monolito de forma cónica, cubos, pirámides, etc. Todas ellas suspendidas en el aire y finamente talladas, de una gran belleza y luminosidad. Se volvió hacia atrás y vió a pequeños y peludos animales que correteaban nerviosos.
Otra vez escuchó la voz de Plasta de su interior que le dijo que no se asustara y que estuviera preparado para lo que iba a suceder. Aún así se sobresaltó cuando se le acercó con cautela una especie de animal pequeño que tenía dos patas y caminaba como un pollo, su cuerpo era una calabaza y en un extremo le sobresalía la cabeza de un ratón. Se paró delante de él, le olfateó y momentos después escupió en el suelo 7 semillas de calabaza, que formaron los vértices de un hexágono, con una de ellas en el centro del mismo.
La semilla del centro se izó un palmo, suspendiéndose en el aire desde el suelo y formando un polígono. Un ruido seco surgió de su interior y al momento empezó a fluir con rapidez un gas amarillento, con fuerte olor a mostaza, que le envolvió y le produjo un fuerte estornudo y picores en los ojos. Al instante los cerró cubriéndoselos con las manos. Cuando los abrió, surgió del interior del polígono un extraño y pequeño ser que le observaba con curiosidad. Su cabeza redonda estaba completamente pelada. Le sobresalían dos tallos finos de margaritas de la parte superior de la cabeza a modo de antenas. Tenía unos ojos saltones y anormalmente enormes para su tamaño. Sus alargadas orejas le colgaban hasta la cintura y no tenía piernas, pues no las necesitaba. Estaba suspendido en el aire.
Estaba a punto de gritar de terror, cuando oyó, de nuevo a El Plasta que le decía:
_ No te asustes. Solo quiere ser tu amigo y conocerte.
Se quedó extrañado mirándolo con curiosidad él comenzó a mover las orejas como si fueran brazos al tiempo que seguía percibiendo una voz desde su interior. Esta vez con más claridad y resonando en su cabeza:
_Genarogz no te asustegz, cof,cof. Pareció que se aclaraba la garganta y sonó con más claridad:
_ Tranquilo. Eres nuestro elegido para iniciar la aventura más grande y maravillosa que te puedas imaginar.
Yo soy el máximo representante de la GCU, La Gran Conciencia Universal. Cada 2000 años seleccionamos a una persona “especial “ para guiar y reconducir a la humanidad por la senda correcta. Ya sé que te parecerá mucho tiempo, pero para nosotros no és más que una pequeña fracción de segundos en nuestra Memoria Colectiva.
La última vez, hace 2000años el mensaje propagado fue “Amaos los unos a los otros”. Si bien, no lo hemos conseguido totalmente, al menos, hay menos guerras. Se ha avanzado mucho, pero ya no podemos esperar más. La naturaleza se está degradando. Las especies marinas se quejan de la pesca intensiva y de la contaminación del mar producido por los vertidos de los petroleros. Las aves se preocupan de la contaminación del aire y de los pocos espacios húmedos que conservan. La fauna animal de África se siente prisionera en las reservas. Los árboles están tristes de que se les tale para construir autopistas o vías de ferrocarril para que invadan y contaminen sus bosques. Además están hartos de que se ignoren sus sentimientos y no se aprecie su inteligencia.
Al oír esto, las plantas y arbustos plantados en las dos esquinas de la sala aplaudieron con sus ramas y hojas, como si oyeran la conversación.
A Genaro le fascinó descubrir en las plantas un lado inteligente. Estaba acostumbrado a ellas desde pequeño. Su familia se había mudado desde El Masnou, en el Noreste de España, cuando tenía dos años para ir a vivir a Kista, un pueblecito del sur de Suecia y su padre cultivaba flores, plantas y pequeños arboles en un vivero que luego vendía a los ricos que tenían sus segundas residencias en las afueras de Estocolmo.
Siempre al salir del colegio iba a ver a su padre y se interesaba por alguna nueva planta o exótica flor que su padre conseguía crear mediante cruces y experimentos genéticos. Se preguntaba ahora cómo les afectaría y que pensarían de estas manipulaciones genéticas. Sus pensamientos quedaron interrumpidos por la voz de La Gran Conciencia:
_ Genaro, vuelve con tus amigos y no cuentes a nadie lo que aquí has visto y oído. Ayudarás a transmitir el amor por la especie vegetal que aquí te hemos mostrado. Cambiarás la percepción y los sentimientos que los hombres tienen de las demás especies. Empezarás con tus amigos y ellos a su vez lo repetirán con sus padres y sus padres con sus amigos, y así sucesivamente las Nuevas Ideas se expandirán como una mancha de aceite. Les enseñarás a respetar el Medio en el que vivís. Y lucharás contra la contaminación de los ríos, de los mares y de los bosques.
Ayudarás a iniciar una nueva Era de las Especies, que desembocará en la convivencia respetuosa entre todas las especies. Aprenderéis unas especies de las otras. Y conviviréis con justicia, paz y armonía.
_ Pero cómo puedo hacer esto yo solo?. Le preguntó Genaro.
_Siempre estaré contigo para darte consejos y ánimo. Le tranquilizó la GCU.
Antes de salir Genaro miró a las plantas que se balancearon a modo de saludo y volvió su mirada al extraño ser que le había estado hablando pero en su sitio había un pequeño abeto en forma de polígono.
Salió para encontrarse con sus amigos que le recibieron con abrazos y muestras de alegría. Se maravillaron de tenerle de nuevo con ellos para seguir jugando. Aunque algo en Genaro les sorprendió. Ya no tenía la mirada vivaracha de color de avellana. Genaro lucía una extraña y serena mirada. Profunda y con gran determinación.
Lanzó una mirada a los grandes abetos que poblaban las montañas y les transmitió comprensión y complicidad.
Luego miró al Cielo.
Había cambiado por dentro.
Se sentía especial.
Había encontrado su lugar en el mundo y sabía lo que debía Hacer.
Estaba jugando con otros niños del colegio en una jornada festiva, que llamaban “El día de La Diosa Nieve”.
Estaban de excursión en una zona montañosa y con unos paisajes muy bonitos. El sol lucía espléndido e invitaba a disfrutar de la naturaleza. Había nevado una semana antes y las pequeñas cumbres por las que correteaban estaban cubiertas por un manto nevado. Apenas se podía discernir el suelo en el que pisaban, y se hundían constantemente en la nieve hasta casi la cintura, lo que les facilitaba coger la nieve con las dos manos y hacer una bola compacta que se tiraban una y otra vez. Casi siempre acertaban pues estaban muy cerca y se movían con lentitud, ya que estaban casi trabados en la nieve. Parecían los muñecos de una inmensa bolera.
Así, a Genaro se le ocurrió que si subía en lo alto de la colina podría tirar las bolas con más fuerza desde arriba y sus amigos no podrían elevarlas tanto, además notó que podía moverse con mayor agilidad, pues no había tanto grosor de nieve como en la ladera.
Sonrió y siguió corriendo hacia arriba rodeando la montaña para sorprenderles. Cuando de pronto dio un traspié y se cayó de espaldas. El manto de nieve se hundió bajo el peso de su espalda y su cuerpo se deslizó unos segundos como por un tobogán hasta aterrizar con un golpe seco en una superficie dura formada por piedra y tierra. Se desvaneció y perdió el sentido durante un tiempo que no recordaba. Cuando abrió los ojos apenas podía ver nada y le invadió un miedo terrible, pues nunca había soportado demasiado bien la oscuridad. Intentó calmarse. Recordó después de un tiempo, que sus ojos se acostumbrarían a la penumbra y podría ver donde estaba. Así podría planear como salir de allí y reunirse con sus amigos.
Oyó una voz clara que surgió desde su interior:
_“No tengas miedo. Estoy contigo y te protegeré”.
Se sintió más aliviado pues ya la conocía de antes. Le había puesto de nombre El Plasta, por lo pesado que se ponía con los consejos. Era su compañero de juegos. Siempre salía en su ayuda cuando la necesitaba, cuando tenía miedo. Sobre todo, cuando al llegar la noche tenía que ir a dormir a su habitación del piso superior de la casa completamente solo. Entonces El Plasta, le hablaba y calmaba con sus palabras y buenos consejos.
Poco a poco, sus ojos se fueron acostumbrando a la penumbra y pudo vislumbrar que estaba en una pequeña sala hexagonal. En el vértice de su derecha había una pequeña plantación de helechos grises. En el vértice opuesto, había una plantación de arbustos con bayas de diferentes colores que nunca había visto. Enfrente había varias figuras geométricas, un monolito de forma cónica, cubos, pirámides, etc. Todas ellas suspendidas en el aire y finamente talladas, de una gran belleza y luminosidad. Se volvió hacia atrás y vió a pequeños y peludos animales que correteaban nerviosos.
Otra vez escuchó la voz de Plasta de su interior que le dijo que no se asustara y que estuviera preparado para lo que iba a suceder. Aún así se sobresaltó cuando se le acercó con cautela una especie de animal pequeño que tenía dos patas y caminaba como un pollo, su cuerpo era una calabaza y en un extremo le sobresalía la cabeza de un ratón. Se paró delante de él, le olfateó y momentos después escupió en el suelo 7 semillas de calabaza, que formaron los vértices de un hexágono, con una de ellas en el centro del mismo.
La semilla del centro se izó un palmo, suspendiéndose en el aire desde el suelo y formando un polígono. Un ruido seco surgió de su interior y al momento empezó a fluir con rapidez un gas amarillento, con fuerte olor a mostaza, que le envolvió y le produjo un fuerte estornudo y picores en los ojos. Al instante los cerró cubriéndoselos con las manos. Cuando los abrió, surgió del interior del polígono un extraño y pequeño ser que le observaba con curiosidad. Su cabeza redonda estaba completamente pelada. Le sobresalían dos tallos finos de margaritas de la parte superior de la cabeza a modo de antenas. Tenía unos ojos saltones y anormalmente enormes para su tamaño. Sus alargadas orejas le colgaban hasta la cintura y no tenía piernas, pues no las necesitaba. Estaba suspendido en el aire.
Estaba a punto de gritar de terror, cuando oyó, de nuevo a El Plasta que le decía:
_ No te asustes. Solo quiere ser tu amigo y conocerte.
Se quedó extrañado mirándolo con curiosidad él comenzó a mover las orejas como si fueran brazos al tiempo que seguía percibiendo una voz desde su interior. Esta vez con más claridad y resonando en su cabeza:
_Genarogz no te asustegz, cof,cof. Pareció que se aclaraba la garganta y sonó con más claridad:
_ Tranquilo. Eres nuestro elegido para iniciar la aventura más grande y maravillosa que te puedas imaginar.
Yo soy el máximo representante de la GCU, La Gran Conciencia Universal. Cada 2000 años seleccionamos a una persona “especial “ para guiar y reconducir a la humanidad por la senda correcta. Ya sé que te parecerá mucho tiempo, pero para nosotros no és más que una pequeña fracción de segundos en nuestra Memoria Colectiva.
La última vez, hace 2000años el mensaje propagado fue “Amaos los unos a los otros”. Si bien, no lo hemos conseguido totalmente, al menos, hay menos guerras. Se ha avanzado mucho, pero ya no podemos esperar más. La naturaleza se está degradando. Las especies marinas se quejan de la pesca intensiva y de la contaminación del mar producido por los vertidos de los petroleros. Las aves se preocupan de la contaminación del aire y de los pocos espacios húmedos que conservan. La fauna animal de África se siente prisionera en las reservas. Los árboles están tristes de que se les tale para construir autopistas o vías de ferrocarril para que invadan y contaminen sus bosques. Además están hartos de que se ignoren sus sentimientos y no se aprecie su inteligencia.
Al oír esto, las plantas y arbustos plantados en las dos esquinas de la sala aplaudieron con sus ramas y hojas, como si oyeran la conversación.
A Genaro le fascinó descubrir en las plantas un lado inteligente. Estaba acostumbrado a ellas desde pequeño. Su familia se había mudado desde El Masnou, en el Noreste de España, cuando tenía dos años para ir a vivir a Kista, un pueblecito del sur de Suecia y su padre cultivaba flores, plantas y pequeños arboles en un vivero que luego vendía a los ricos que tenían sus segundas residencias en las afueras de Estocolmo.
Siempre al salir del colegio iba a ver a su padre y se interesaba por alguna nueva planta o exótica flor que su padre conseguía crear mediante cruces y experimentos genéticos. Se preguntaba ahora cómo les afectaría y que pensarían de estas manipulaciones genéticas. Sus pensamientos quedaron interrumpidos por la voz de La Gran Conciencia:
_ Genaro, vuelve con tus amigos y no cuentes a nadie lo que aquí has visto y oído. Ayudarás a transmitir el amor por la especie vegetal que aquí te hemos mostrado. Cambiarás la percepción y los sentimientos que los hombres tienen de las demás especies. Empezarás con tus amigos y ellos a su vez lo repetirán con sus padres y sus padres con sus amigos, y así sucesivamente las Nuevas Ideas se expandirán como una mancha de aceite. Les enseñarás a respetar el Medio en el que vivís. Y lucharás contra la contaminación de los ríos, de los mares y de los bosques.
Ayudarás a iniciar una nueva Era de las Especies, que desembocará en la convivencia respetuosa entre todas las especies. Aprenderéis unas especies de las otras. Y conviviréis con justicia, paz y armonía.
_ Pero cómo puedo hacer esto yo solo?. Le preguntó Genaro.
_Siempre estaré contigo para darte consejos y ánimo. Le tranquilizó la GCU.
Antes de salir Genaro miró a las plantas que se balancearon a modo de saludo y volvió su mirada al extraño ser que le había estado hablando pero en su sitio había un pequeño abeto en forma de polígono.
Salió para encontrarse con sus amigos que le recibieron con abrazos y muestras de alegría. Se maravillaron de tenerle de nuevo con ellos para seguir jugando. Aunque algo en Genaro les sorprendió. Ya no tenía la mirada vivaracha de color de avellana. Genaro lucía una extraña y serena mirada. Profunda y con gran determinación.
Lanzó una mirada a los grandes abetos que poblaban las montañas y les transmitió comprensión y complicidad.
Luego miró al Cielo.
Había cambiado por dentro.
Se sentía especial.
Había encontrado su lugar en el mundo y sabía lo que debía Hacer.
martes, 2 de junio de 2009
NADAL o la fascinación de matar al Padre
El pasado domingo Rafa Nadal cayó en octavos de final en el torneo de Roland Garros contra todo pronóstico, por tres razones principalmente:
La primera, es que llevaba 31 partidos invicto y por lo tanto había ganado los cuatro últimos torneos.
La segunda, la derrota le sobrevino mucho antes de llegar a la final.
Y la tercera, esta derrota se la endosó un jugador en el 25 del ranking de la ATP.
Si ya de por sí, este hecho no deja de ser trascendente por la conjunción de estos tres hechos sorprendentes, sí hubo un cuarto, que le dio tintes trágicos. Este cuarto hecho quedó constatado desde el principio del partido por la desafección del público parisino hacia Rafa Nadal, 4 veces seguidas campeón del torneo, y al que siempre mostró públicamente sus preferencias, de entre todos los demás torneos.
Sorprende esa desafección hacia un jugador de tenis que, en el plano profesional siempre lo da todo en la pista de tenis, juega con fair play y con el máximo respeto hacia los rivales. Y en el plano personal, con su naturalidad, simpatía y extrema humildad es un ejemplo para todas las generaciones de niños.
Lo apropiado en ese partido hubiera sido que el público sufriera con las bolas perdidas de Rafa, y le animara en los momentos decisivos para poder superar a su rival, y así agrandar la leyenda del jugador y el prestigio del torneo.
Sin embargo, hizo todo lo contrario y no cejó en animar a su rival, aplaudir los puntos ganados por éste y vitorearlo hasta el final, ante la incredulidad de Rafa y de su equipo. Consiguiendo que Rafa, el actual nº1 de la ATP saliera por la puerta pequeña, con pena y sin gloria.
El público parecía fascinado por el resultado inaudito y no se lo acababa de creer. Había matado al padre y se había liberado de 4 años de reinado.
La primera, es que llevaba 31 partidos invicto y por lo tanto había ganado los cuatro últimos torneos.
La segunda, la derrota le sobrevino mucho antes de llegar a la final.
Y la tercera, esta derrota se la endosó un jugador en el 25 del ranking de la ATP.
Si ya de por sí, este hecho no deja de ser trascendente por la conjunción de estos tres hechos sorprendentes, sí hubo un cuarto, que le dio tintes trágicos. Este cuarto hecho quedó constatado desde el principio del partido por la desafección del público parisino hacia Rafa Nadal, 4 veces seguidas campeón del torneo, y al que siempre mostró públicamente sus preferencias, de entre todos los demás torneos.
Sorprende esa desafección hacia un jugador de tenis que, en el plano profesional siempre lo da todo en la pista de tenis, juega con fair play y con el máximo respeto hacia los rivales. Y en el plano personal, con su naturalidad, simpatía y extrema humildad es un ejemplo para todas las generaciones de niños.
Lo apropiado en ese partido hubiera sido que el público sufriera con las bolas perdidas de Rafa, y le animara en los momentos decisivos para poder superar a su rival, y así agrandar la leyenda del jugador y el prestigio del torneo.
Sin embargo, hizo todo lo contrario y no cejó en animar a su rival, aplaudir los puntos ganados por éste y vitorearlo hasta el final, ante la incredulidad de Rafa y de su equipo. Consiguiendo que Rafa, el actual nº1 de la ATP saliera por la puerta pequeña, con pena y sin gloria.
El público parecía fascinado por el resultado inaudito y no se lo acababa de creer. Había matado al padre y se había liberado de 4 años de reinado.
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